Día con día, los asesores de Construyendo y Creciendo somos participes de una interacción que se da  entre diferentes individuos, cada uno con características y experiencias que definen su forma de actuar y pensar. El aula resulta un espacio idóneo para que todos los interesados nos incluyamos  social, profesional y laboralmente, sin importar las condiciones que nos preceden. La construcción de estos espacios requiere de conocer y reconocer la realidad que viven las personas que conforman nuestro grupo.

Convivimos con un sector específico de la sociedad,  trabajadores de la construcción, por eso el aula debe representar para todos un espacio para expresar lo que se piensa, siente y necesita, no resulta del todo fácil llevarlo a cabo, pero es indispensable si queremos ofrecer experiencias que nos faciliten la adquisición de competencias para hacer frente a los cambios sociales.

Construir en comunidad no es algo que se dé bajo ciertas reglas o pautas pre establecidas, esto se da de forma natural y común, resultado de la convivencia.  Dentro de las asesorías establecemos un diálogo igualitario con las personas con quienes compartimos nuestros espacios de actuación.  Los alumnos son reconocidos como poseedores de conocimiento, su valoración permite que ellos se sientan capaces de asumir un rol activo sobre lo que aprenden y la manera en que lo hacen, creando con ello una ambiente de confianza y respeto, donde cada uno de nosotros aportamos nuestro granito de arena en la construcción y obtención de objetivos encaminados al  bien común.

Es grato poder sentirse parte de la comunidad, crecer y cambiar en conjunto, aprender y compartir; esta es una labor que se respeta y ante la cual existe un total compromiso.

Fabiola Jazmín Reséndiz Bombela, asesora de aulas Oriente 237 y Zaragoza.

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