La situación que actualmente enfrenta nuestro país y el mundo ha replanteado la perspectiva que todos teníamos de nuestras vidas antes de la pandemia, después de largos meses en confinamiento quizá muchos compartan la misma idea que al sobrellevar la cuarentena dentro de casa, vivíamos con cierto temor a que hubiera desabasto de medicamentos o alimentos, buscando la ropa con la que pudiéramos estar más cómodos, olvidándonos por completo de joyas, zapatos, y todas esas prendas que utilizamos para lucir bien. En ese momento del confinamiento lo que más se valoraba en nuestros hogares era que nuestros seres queridos estuvieran con nosotros en casa, que estuviéramos cómodos, gozando de salud y que tuviéramos artículos de subsistencia suficientes.

El gran aprendizaje que me deja esta pandemia a mis 28 años de edad es que “la vida es sencilla” ante una situación que amenaza nuestra salud y nuestra vida, todos aquellos objetos materiales que tengamos almacenados en casa siempre estarán de sobra ante una situación de esta naturaleza y solo entonces le daremos el valor que realmente tiene el bienestar, la salud y la subsistencia de los elementos básicos para la vida.

Dentro de mis funciones profesionales en esta institución que promueve la educación y la calidad de vida de los beneficiarios también hace eco esta condición, observo que desde la apertura del aula y siguiendo los protocolos del retorno seguro, la afluencia y las ganas por estudiar y culminar sus estudios han aumentado, y no es para más, coincido con mis alumnos cuando comentamos que la una de las formas de vencer y afrontar una pandemia como el COVID-19 es la educación, apostarle al conocimiento científico, que existan cada vez más personas preparadas que puedan estudiar y demostrar soluciones ante una contingencia de esta naturaleza. Que cada vez existan más oportunidades y por convicción hagamos esos cambios significativos en nuestras vidas que garanticen una mejor calidad de vida para nosotros, nuestros seres queridos y nuestra sociedad ante una pandemia en el futuro.

La nueva normalidad nos afectó a todos pero especialmente a los padres y madres que trabajan, pues ahora tienen que enfrentarse además de las responsabilidades del trabajo, a apoyar a sus hijos en edad escolar con las clases a distancia.

Los estudiantes y maestros estarán separados físicamente y los procesos de enseñanza y aprendizaje tendrán lugar mediante la tecnología, ¿cómo lograr el balance entre el trabajo, la escuela y la familia en casa?

Responsabilidades

Los docentes y los estudiantes estarán navegando en barcos distintos, que se van acompañando a la distancia; las madres y padres tendrán un rol más activo en este trayecto, que el que tuvieron en el pasado.

La encuesta sobre la “Educación durante la contingencia por el COVID-19” que se aplicó durante mayo y junio de 2020, bajo la iniciativa de Juntos por el Aprendizaje,1 revela que la mayor parte del cuidado y acompañamiento escolar de los hijos recae en las madres, 57.8% y 62.5% respectivamente, en comparación con el 19.9% y 18.4% en los padres. Este sesgo no es un fenómeno reciente sino el resultado de la estructura del mercado laboral y de las normas sociales. Algunos dirán que es porque la mayor parte de las mujeres son madres solteras o se dedican al hogar, pero, al menos en esta muestra, el 72% son hogares biparentales y el 75% de las mujeres trabajaba al igual que los hombres y aun así la mayor parte de la carga de los hijos y responsabilidades del hogar recayó en las mujeres

Aprendizajes

A finales del ciclo escolar anterior, el 85% de los padres de familia mencionaron necesitar apoyo para acompañar o facilitar las actividades escolares de sus hijos desde casa, este porcentaje fue más alto entre las madres y quienes tienen hijos en inicial, preescolar y primaria. El principal apoyo que solicitan las madres tiene que ver con temas logísticos y organización del tiempo (29.3%), seguido por temas tecnológicos (26.5%), socioafectivos (19.8%), pedagógicos o de contenidos curriculares (16.5%); mientras que el principal apoyo que solicitan los padres es tecnológico (32.3%). Algunos de ellos (19%) reconocen que carecen de los conocimientos necesarios y varios (37%) que no saben cómo motivar a sus hijos para continuar con una educación a distancia.

En general, el principal obstáculo que mencionan los padres de familia es poder adaptarse a la nueva rutina: balanceando adecuadamente el tiempo para trabajar desde casa, con distracciones constantes, y para ayudar a sus hijos con las tareas escolares. El 54% de las madres expresa que era difícil o muy difícil organizar el tiempo durante la contingencia, comparado con el 48% de los padres.

Redes de apoyo

Según el INEGI, casi 16 millones de mujeres trabajadoras son madres y 30% de los hogares está a cargo únicamente de las madres. Antes del coronavirus, la mayoría de las madres trabajadoras dependía de un sistema de apoyo para el cuidado y aprendizaje de sus hijos.  Encargarles el cuidado de los niños a los abuelos dejó de ser una opción para muchos ya que son una de principales poblaciones vulnerables de contagio. Desde el confinamiento, las madres y padres de familia han buscado a personas de la familia nuclear, familia extendida y grupos de amigos para contar con apoyo emocional, aunque sea a la distancia.

Sensación de mareo

Como en altamar, muchos padres de familia han sentido una sensación de mareo y pérdida de equilibrio emocional en los últimos meses. Comparado con su situación pre-COVID, los padres de familia indican que su estrés (67%) y cansancio (47%) han aumentado. Estos aumentos son más pronunciados entre las madres que entre los padres. Muchas madres describen sentirse abrumadas, agotadas (física y mentalmente) y culpables, como no lo habían experimentado antes. A pesar de esto, más de la mitad de ellas mencionan que sus hijos han estado contentos o felices estos meses.

Aun cuando muchos varones están compartiendo responsabilidades domésticas, la carga mental tiende a ser más alta entre las madres, quienes reportan estar continuamente buscando que todos en casa estén bien y felices.

Usa el viento a tu favor

Mientras navegamos de forma distinta por nuevos mares, los padres de familia deben aprender a ser flexibles, menos exigentes y ajustar expectativas para mantener la salud emocional y poder acompañar a los hijos en su desarrollo.

Enfócate en ser una buena madre o padre; es decir, en alguien que sabe tomar las decisiones correctas para buscar el bienestar de sus hijos.

Atesora las cosas que has podido hacer con tus hijos en estos meses: cocinar, jugar, leer, conversar.

Busca alguien en quien apoyarte cuando sientas que ya no puedas remar.

Fuente: Animal Político, María Elena Ortega Hesles

Los últimos cinco meses han sido de incertidumbre para la mayoría de la población, en temas económicos y de salud, tanto física como emocional. Durante este tiempo he escuchado historias muy diversas de consecuencias que ha dejado la pandemia: personas que se han quedado sin empleo, quienes han perdido a algún familiar o se han enfermado, quienes han sufrido algún accidente que los imposibilita para seguir trabajando, quienes se han contagiado y los han tenido que precindir de sus servicios o aquellos que han sufrido problemas emocionales. También he lidiado y conocido a gente muy cercana y querida que ha pasado por ellas.

Durante mi vida he tratado de ser empática con las diversas realidades que viven las personas a mi alrededor. Sin embargo, desde que colaboro con la fundación he logrado poner en práctica mi ejercicio de reflexión y cuestionar mi propia realidad desde otros puntos de vista.

Es por esto que, a pesar de que la mayoría de las consecuencias han sido muy poco favorables o fatales, es necesario reconocer que también hay algunas que han sido positivas. Por ejemplo, todos los asesores han tomado un papel muy importante al ser los responsables de poner en práctica las recomendaciones de seguridad para cuidar su salud y la de nuestros alumnos; y por supuesto, la iniciativa que han tomado los estudiantes para llevarlas a cabo. Lo que nos demuestra que esta situación nos ha permitido cuestionar nuestras formas de vida y de alguna manera nos ha vuelto más empáticos, respetando y cuidando la vida de otros.

También, me ha sorprendido gratamente que a pesar de todos los obstáculos que puedan presentar los alumnos, y por supuesto los asesores, seguimos apostando por la educación. Hay alumnos que han sido despedidos y que hasta ahora no encuentran trabajo, pero que continúan estudiando. Y también hay asesores que nos hemos quedado sin un aula para trabajar y hemos temido por quedarnos sin empleo, pero aun así seguimos atendiendo a nuestros estudiantes.

Por esto, poder colaborar con el aula virtual, aunque sea por un tiempo, me ha demostrado que sin importar los obstáculos, si se tiene una meta fijada se pueden encontrar soluciones para lograrla, a pesar de la gran desigualdad en cuestiones de acceso a las tecnologías, pues no todos cuentan con un celular o una computadora que les permitan estudiar desde casa.

Me gusta creer que la motivación y el deseo por cambiar nuestra realidad junto con el apoyo y guía de las personas que nos rodean para trabajar de manera colectiva es el inicio para lograr muchas cosas en el ámbito educativo pero sobre todo en el personal y como sociedad, y me hace recordar una frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano que dice “Al fin y al cabo somos lo que hacemos para cambiar lo que somos” (Relato Celebración de las Contradicciones/2, 1987).

En estos meses de confinamiento pasamos por una gran cantidad de cambios a los cuales hemos tenido que acostumbrarnos y aprender a vivir con ellos. Un modelo muy claro es el hecho de permanecer la mayor parte del tiempo en casa junto a nuestros familiares, lo que antes era poco probable por el ritmo de vida que lleva cada quien día a día, el no salir de casa, suspender actividades cotidianas, evitar aglomeraciones y sobre todo no tener contacto con los demás, me hizo toparme con la realidad de lo espontánea y efímera que es la vida pues te puede cambiar de un momento a otro, valorando el hecho de que esta pandemia nos hiciera tener más convivencia con nuestra familia dándole un sentido más significativo e importante a lo que tenemos y a quienes están a nuestro lado.

Me di cuenta que poseemos la dicha de aprovechar este tiempo de trabajo en casa para poder conocer más a nuestros familiares, saber cuales son las actividades que realizan en el trabajo, conocer un poco más su cotidianidad  y no solo la superficialidad de los momentos de descanso laboral. Aprendí a darme y darles espacio profesional, espacio para alimentarnos adecuadamente, espacio de convivencia y de descanso, descubrir que estando en casa todo el día puede hacer que el tiempo  pase muy rápido o muy lento, entendiendo que debía organizarme mejor para cumplir con todas las actividades laborales y domésticas.

Mi trabajo es lo que más aprendí a valorar, cayendo en cuenta que mucha gente se quedó sin empleo, nuestros estudiantes son un ejemplo muy claro ya que el sector de la construcción fue uno de los más perjudicados, desafortunadamente no tienen la oportunidad de poder trabajar desde casa y recibir un sueldo, aunque fuera poco, ellos tienen que seguir buscando oportunidades para poder sostener a su familia.

El seguir en contacto con nuestros alumnos para apoyarlos a que puedan continuar con sus estudios y a su vez motivarlos ante esta situación me hizo notar lo importante de valorar lo que tenemos y las oportunidades que se nos presentan para poder seguir adelante. Muchos estudiantes me comentaban que aunque no tenían dinero lo importante para ellos era que tenían salud y a su familia a su lado,  porque juntos podrían salir adelante buscando soluciones que los ayudarían a pasar este confinamiento.

Todo esto me hizo reflexionar y considerar  que siempre debemos valorar a nuestra familia y la dicha de poder contar con un trabajo que nos da la oportunidad de seguir generando ingresos para sustentar a los nuestros y que mejor, si este empleo, nos permite seguir apoyando a muchos trabajadores que se quedaron sin esta oportunidad y donde la Fundación Construyendo y Creciendo sigue buscando en todo momento la oportunidad de apoyarlos en estos momentos difíciles y mantener un equipo de trabajo para poder continuar adelante con nuestra misión.

Preocupados por la salud y seguridad de los trabajadores de la construcción ante el riesgo de contagio por COVID-19, la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC) y CEMEX unieron esfuerzos este 5 de agosto firmando un convenio de colaboración que tiene como principal objetivo la difusión y entrega de kits para la protección de la salud de todos los colaboradores, desde los constructores, personal técnico, administrativo y obrero de las obras de construcción en todo el país.

Construyendo y Creciendo se suma a la campaña “Juntos somos más fuertes – Comportamientos que salvan vidas”, otorgando kits de protección a los trabajadores de la construcción teniendo como principal eje el cuidado de su salud y el de sus familias, pues gracias a ellos, podemos gozar de nuestras viviendas, oficinas, carreteras, plazas comerciales, etc; además de que este sector genera aproximadamente el 15% del empleo total en México.

Esta iniciativa arranca en el estado de Nuevo León, y simultáneamente en 6 ciudades principales del país, en más de 6 obras en alianza con las 44 delegaciones del CMIC, en donde se difundirán los comportamientos que salvarán vidas en todo el gremio de la construcción. Dichos comportamientos son:

* Identificar y reportar síntomas
* Higiene personal
* Cuídate y cuida a los demás
* Distanciamiento físico

A esta campaña también se suman dos grandes aliados de nuestra fundación, Grupo Pesado y Club Tigres promoviendo los protocolos de seguridad y bienestar frente al COVID-19.

Finalmente con estas acciones CMIC, CEMEX, Construyendo y Creciendo, Secretaría de Salud, Consejo de la comunicación y demás empresas y organizaciones refuerzan su compromiso entre ellas con el objetivo de proteger la salud y seguridad de las personas que se desempeñan en el sector de la construcción, cuidando su entorno, sus familias y compañeros de trabajo.

Construyendo y Creciendo te invita a sumarte a esta campaña, pues cuidándote tú, nos cuidas a todos.

La locomotora de vapor fue construida por Richard Trevithick en 1804. Imaginemos la primera vez que alguien observó a ese monstruo de hierro reforzado, humeante y ruidoso, desplazándose a gran velocidad por unas barras de metal que se extendían hasta el aparente infinito. La concepción de muchas personas cuyo ingreso dependía de transportar grandes cantidades de producto por tierra, cambio inevitablemente. Sus servicios ya no eran necesarios. Había llegado el momento de evolucionar o extinguirse.

De igual forma en el 2020 nos enfrentamos a algo similar, una pandemia por COVID-19 que ha cambiado al mundo, en ideas, costumbres, manera de vivir y un sin fin de cosas a las que no estábamos acostumbrados, como el quedarnos en casa por períodos largos de tiempo. Algo ajeno a nuestro control que nos desafía a adaptarnos… nos fomenta u obliga a evolucionar.

En lo personal esta pandemia me ha sentado muy bien. Me ha orillado a adaptarme mediante la adquisición de nuevos conocimientos y herramientas. He experimentado distintas formas de comunicación e interacción social. También he descubierto plataformas digitales, las cuales desconocía y ahora estoy muy familiarizado con ellas. Lo mejor de todo, es que la pandemia me ha hecho ser más consiente y responsable de los alcances que tienen mis actos sobre mi salud y la de quienes me rodean.

En este punto de mi vida, creo que me es irrelevante que esté o no presente una pandemia, pues considero que hago todo lo que está en mis manos para seguir creciendo personal, intelectual y culturalmente. Aunado a las medidas de seguridad que intento tener y fomentar en mi círculo familiar y personal. Siento que la pandemia por SARS-Cov-2 es un test evolutivo el cual pone a prueba nuestra capacidad mental, física, emocional, social y económica. No añoremos una era sin locomotora, aprendamos a viajar en tren.

Enue Reynaldo Gómez Macías / Asesor educativo

¿Te cuesta trabajado estudiar desde casa, ahora que estamos en contingencia?

Puede ser que en general estudiar te resulte una actividad difícil y que el encierro por la pandemia no ayude demasiado a que te encuentres en concentración y con organización para continuar con tus procesos educativos.

Por eso, la oficina de Educación para América Latina y el Caribe de la UNESCO ofrece lo siguientes consejos para estudiar en tiempos de COVID-19, con recomendaciones para mantenerse motivado durante el estudio de forma remota.

1.- Pide planes de estudio: Solicita a tus asesores los planes de estudio de todas tus materias, esto te dará una idea de los temas que necesitas cubrir, su secuencia aproximada, el tiempo necesario para su preparación y los criterios de evaluación. También esto te ayudará a buscar los temas por tu cuenta y tener las bases para cuando el asesor las explique.

2.- Define prioridades y necesidades: Te en cuenta que tu ritmo de aprendizaje puede cambiar cuando estudias en casa, por lo que algunas pueden parecer más fáciles que antes, mientras que otras se te pueden complicar más de lo normal. Así que define a que materia le tienes que poner más empeño y atención para que te encuentres en equilibrio.

3.- Identifica dificultades y habilidades: Invierte más tiempo en cosas que te resulten más difíciles, pues esto te ayudará en ir mejorando aquello en lo que no eres bueno. También ve practicando y siendo constante en aquello que eres bueno.

4.- Lista de tareas: No intentes memorizar todas las fechas históricas, es mejor que hagas un plan para un día, una semana o el mes. Utiliza tus horas más productivas en las tareas más difíciles.

5.- Gestiona tu tiempo: Puedes explorar técnicas para administrar tu tiempo de manera más efectiva. Es decir, en una lista de 10 cosas por hacer, dos de esas cosas valen más que las otras ocho juntas, así que enfócate en ellas.

6.- Recursos abiertos: Puedes utilizar recursos educativos abiertos como cursos por internet, las videoconferencias y los canales educativos de YouTube te darán variedad a tu aprendizaje.

7.- ¡No te olvides de darte un descanso! Haz una pausa cada una hora, puedes realizar un poco de ejercicio. También puedes planificar cuánto tiempo pasarás en las redes sociales para que no excedas el límite y con ello no te distraigas a continuar con tus actividades educativas.

Construyendo y Creciendo te invita a seguir estos pasos para que continúes con tu formación educativa sin ningún obstáculo ahora que te encuentras estudiando desde casa.

Fuente: BBC Mundo

Durante estos meses en los que hemos tenido que resguardarnos y replantear nuestros hábitos de higiene y salud, también he podido darme el tiempo de pensar en lo verdaderamente importante para mi equilibrio, para pensar en lo que hago en relación con los otros y en mejores formas de ensayar mi libertad personal.

Estar en calma, como lo dice la tradición taoísta, es una forma de reposo, de concentración de lo que en potencia se encuentra en nosotros, es una forma de acrecentar nuestras energías y pensar en los mejores canales para expresarlas, darnos el tiempo de parar permite que podamos ser más minuciosos y más detallados en nuestras acciones y planes, detenernos en el camino nos permite observar el paisaje, nos permite escuchar, predecir lo que viene, estar en calma no quiere decir que nos recostemos en el ocio y el descanso, estar en calma quiere decir prepararse, planear, dirigir y organizar los recursos para la acción.

Ante la pandemia, las estructuras no tienen forma, no hay manera de calcular nada, todas las opciones se escapan entre el paro económico y la posibilidad de salvar vidas, mediante las medidas de control que parecen llevarnos en camino a la desesperanza, por eso es ahora cuando más debemos recurrir a acercarnos a nuestros familiares, a nuestros amigos, a nuestro equipo, nuestros conocimientos que pueden servir a mantener el tejido de las reciprocidades sociales.

En la esfera de la educación, la pandemia ha trastocado el modelo desarrollado en función de estar con el otro, ahora estar es la imposibilidad, entonces el sistema educativo debe cambiar si quiere afrontar la situación de la pandemia, el problema es que no hay signos, nadie nos puede decir que hacer, somos los mismos docentes quienes debemos romper nuestra propia práctica, asomarnos a la visibilidad de un mundo distinto donde no toda la educación podrá basarse en el contacto, donde lo humano deberá ser digerido por la máquina antes de llegar al estudiante, donde las herramientas para enseñar son gadgets, máquinas, apps las que delimitan la posibilidad de transmitir, deciden las formas y momentos de la acción en clase y evaluación, docente y estudiante parecen tomar un papel similar frente a las TIC.

Este tiempo es decisivo para crecer en lo que no somos fuertes, para capacitarnos, para aprender nuevas técnicas, la practica será nuestro mejor aliado, en lo personal practicar nueva formas de estar, me ha servido para acercarme desde la lejanía a los estudiantes, para estar con mi equipo de trabajo, acompañarnos a aprender juntos las nuevas herramientas y medios nos dio la fuerza para vencer el miedo a lo desconocido, aprendiendo y equivocándonos juntos estamos construyendo caminos nuevos. Estar con los otros por todos los medios posibles es nuestra mayor herramienta para vencer la imposibilidad de estar.

Para cerrar me gustaría traer a cuenta el concepto de Estado Naciente de Francesco Alberoni, pues considero que nuestra sociedad, nuestros Estados, nuestras profesiones y nuestras vidas se encuentran en un momento decisivo, este concepto de forma resumida nos dice que en los momentos en que lo institucionalizado entra en crisis, surge entre las personas un sentimiento de comunión y de posibilidad de un nuevo estado de cosas, de un mundo nuevo y mejor, este sentimiento permite a los grupos y los individuos llenarse de fuerza para transformar las situaciones, para que juntos puedan abrir grietas en las estructuras del sistema, para que juntos puedan buscar el mundo mejor.

Juan Carlos Hernández Torres / Asesor Educativo

  • Teatro

El Centro Cultural La Titería Casa de Las MarionetasCulturaUNAM, a través de Teatro UNAM, y el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes convocan al público interesado en la escritura de obras de teatro para niñas, niños y jóvenes a participar en el 2º Diplomado de Escritura Dramática para Jóvenes Audiencias, que este año será de manera virtual.
Checa más información en el siguiente link: https://bit.ly/2PaBsEt

  • Museos

Casa de la Cultura Tampico invita a exposición de recorrido virtual, donde se encuentran las pinturas ganadoras de la edición 30 del premio regional “Ramón García Zurita”; encontrarás pinturas destacadas, como la obra “Cercano Distanciamiento” por Silvia Nefertiti Saucedo Muñoz.
No te la pierdas en: https://bit.ly/2P8PgQ3

La Secretaría de Cultura federal habilitó la plataforma “Contigo a la distancia”, un espacio de libre acceso para promover la cultura de manera digital, en esta ocasión te invita a visitar las 6 zonas arqueológicas de México. En: https://bit.ly/39ERtvM

  • Cine

Si quieres salir a disfrutar del séptimo arte, hazlo seguro en estos lugares que tienen medidas sanitarias y cuyos boletos podrás comprar en línea.
Checa más detalles en: https://bit.ly/311DJHN

Trabajar a distancia es un reto que muchas personas han tenido que enfrentar, incluida yo. Encontrar o adaptar un espacio propio para realizar mis actividades laborales de la mejor manera fue casi un sueño guajiro las primeras semanas. Encender la computadora “tempranito” es mi meta diaria. Terminar en punto de mi hora de salida se ha vuelto una meta imposible de lograr.

Quejarme del dolor de hombros, de cabeza o de espalda por el estrés que me genera conectarme a cursos o reuniones por medio de zoom ha sido el pan de cada día, sin embargo continuo motivada, pues continuar con nuestra labor me da ánimo para enfrentar cualquier situación negativa.

Por suerte tengo un par de gatos que hacen más llevadera mi situación, y un compañero que acepta hacer cada tercer día la comida y lavar los platos en turnos. He salido pocas veces a la calle, siempre por necesidad y tomando las medidas necesarias con el objetivo de cuidar mi salud y la de los demás.

No puedo quejarme, me va bien, conservo mi trabajo y un sueldo que cubre mis necesidades básicas, la renta y la comida de mis gatos. Cuento con las herramientas que necesito para desempeñar mi labor, ¿qué haría sin Internet? Mi computadora aún acepta actualizaciones de Windows y soporta más de una pestaña abierta en el navegador, así que puedo decir que cuento con lo necesario para continuar con mi labor.

De hecho, mi vida es sencilla, privilegiada si la comparo con la vida de la gran mayoría de personas en México que no pueden quedarse en casa, que perdieron su trabajo o que apenas si ganan lo de la comida del día. Familias que ni siquiera pueden asegurar la educación de sus hijos porque no tienen una computadora o un celular inteligente, o si cuentan con uno no es seguro que tengan acceso a Internet o que cuenten con dinero suficiente para comprar datos.

Esos son verdaderos problemas, son los problemas de muchas de las personas con las que trabaja Construyendo y Creciendo, pues tienen que salir de su casa todos los días para enfrentando la realidad de un mundo que pasa por una pandemia, esto para asegurar el sustento y el de sus seres queridos.

Además, nuestras y nuestros destinatarios también tienen que enfrentar obstáculos para continuar con sus estudios, pues no basta con estar dispuesto o dispuesta, tener tiempo y saber leer y escribir para retomar su educación en el contexto de esta nueva normalidad, ahora también es necesario contar con habilidades digitales, herramientas tecnológicas y el acceso a Internet.

Construyendo y Creciendo ha sabido adaptarse y sortear algunos de los obstáculos que nuestra población enfrenta para retomar sus estudios.

Carolina Ortega / Coordinadora de Fortalecimiento Institucional